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arturo-jauretche

El nombre de nuestra Universidad es expresión de la vigencia del ideario del nacionalismo popular universitario que promueve la consecución de la soberanía cultural y tecnológica, base de la independencia económica y de la industrialización del país para el bienestar social de nuestro pueblo.  

Nacido en Lincoln (Provincia de Buenos Aires) en  1901, Arturo Jauretche fue uno de los más importantes representantes del pensamiento nacional y ejerció un papel fundamental en la caracterización real de las estructuras socioeconómicas y culturales de Argentina. Vinculado hasta la adolescencia al Partido Conservador, entre 1925 y 1926 ingresó al radicalismo, fue encarcelado tras el golpe de Estado que depuso a Irigoyen y nuevamente en 1933, tras el levantamiento en Paso de los Libres contra el gobierno de Juan P. Justo. De este acontecimiento surgirá su primer obra, El paso de los libres (1933), poema donde se narra la fracasada experiencia revolucionaria. Integró posteriormente el “Movimiento de continuidad jurídica” y en 1934, en un contexto de creciente extranjerización del gobierno nacional, lanzó, junto a otras figuras, el “Manifiesto de los Radicales Fuertes”, en oposición a la oligarquía y a los sectores alvearistas. En este período, fundó junto a otros intelectuales y activistas la Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina (FORJA) que creó agrupaciones universitarias en La Plata, Buenos Aires, Mendoza y Tucumán (Organización Universitaria Forjista) y en Córdoba (Unión Federalista Revolucionaria Argentina), llegando en 1939 a conducir la Federación Universitaria Argentina (FUA). Con el advenimiento del peronismo, FORJA fue disuelta, por considerar que se inauguraba una política nacional y de recuperación de la soberanía enajenada al extranjero, principales baluartes de la organización. Fue Director del Banco de la Provincia de Buenos Aires (1946-1950), desde donde promovió una política de apoyo a la empresa nacional. Tras el golpe militar que derrocó a Perón en 1955, tuvo intensa participación en la resistencia peronista, con la intención de que la derrota política de las masas no se convirtiera en una derrota ideológica. En esta etapa aparecieron sus libros, como expresión más acabada de un pensamiento que se había perfilado en la década del ‘30 en artículos aparecidos en múltiples revistas y periódicos. Fueron 12 obras que se sucedieron en una incansable labor intelectual desde 1955, año en que apareció El Plan Prebisch. Retorno al coloniaje, hasta 1972, cuando publicó De memoria. Pantalones cortos. Escribió además, Los profetas del odio (1957); Ejército y Política. La patria grande y la patria chica (1958);  Política Nacional y revisionismo histórico (1959);  Prosas de hacha y tiza (1960);FORJA y la Década Infame (1962); Filo, contrafilo y punta (1964); El medio pelo de la sociedad argentina (1966);  Los profetas del odio y la yapa (1967) y Manual de zonceras argentinas (1972).

En 1973, durante el gobierno de Héctor Cámpora, fue nombrado Director de Eudeba (Editorial Universitaria de Buenos Aires) y posteriormente, vocal del Fondo Nacional de las Artes. Hacia 1974, dio sus últimas charlas en la Universidad del Sur y murió en el mes de mayo. La finalidad última de sus escritos fue crear una visión real del país, impulsando la idea de una íntima relación entre historia y política. Preocupado por la concreción del proceso de liberación nacional, abogó a lo largo de su vida por una conciliación de clases en el proceso de desarrollo de un capitalismo independiente. Sin negar la existencia de conflictos entre clases sociales diferenciadas y la necesidad de resolverlos, priorizó la tarea de liberación nacional, para la cual era indispensable la constitución de un férreo frente nacional. En sus escritos se encuentra un análisis profundo y certero acerca del rol de la Universidad, que en su cosmovisión debía cumplir tres funciones fundamentales: conformar una ciencia nacional capaz de resolver los problemas del país, permitir el ascenso y la igualación social de los sectores más desprotegidos y educar en valores, consolidando los principios éticos de la justicia social y de la soberanía nacional.

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