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“El ciclo neoliberal duplica su carácter aciago con relación a las mujeres porque están más victimizadas”


— Entrevista a Dora Barrancos, historiadora, socióloga e integrante del Directorio del CONICET—
     Por Andrea Romero

Reconocida estudiosa de las diversas formas del feminismo y una voz referente para muchas militantes, Dora Barrancos analiza el próximo paro internacional feminista del 8 de marzo en un contexto nacional de retrocesos económicos, sociales y de derechos, donde sostiene que «el ciclo neoliberal duplica su carácter aciago con relación a las mujeres porque están más victimizadas pero, a la vez,  protagonizando con fuerza un movimiento que ya no vuelve atrás”.

El 8 de marzo se renueva la convocatoria a una huelga de todas las mujeres. Luego del impacto del Ni una menos y la repercusión social con la Ley de legalización y despenalización del aborto, el movimiento feminista está en plena ebullición. “Estamos frente a la evidencia incontestable de un feminismo muy derramado, muy constituido en un movimiento de masas extraordinario”, sostiene Barrancos y agrega que “esa masividad puede ser sorpresiva en materia de volver nuevamente a las calles”.

Este derrame se manifiesta muy intensamente en los segmentos más jóvenes y se percibe en las calles, en los discursos, en los puestos de trabajo. El movimiento feminista ha pasado de escenarios “más acotados, de círculos de significación a un escenario completamente ampliado que sugiere que ha habido unos estremecimientos de las subjetividades de las mujeres”, explica Barrancos y por eso este 8 de marzo “nos encuentra abigarradas, muy poliédricas a las feministas”. Para la historiadora, estamos asistiendo a una “tercera o cuarta ola de fermentación feminista que parece que ya no vuelve atrás”.

Lo que ocurre en el hogar tiene resonancia política

La necesidad de atender a los derechos vulnerados de las mujeres se vuelve más urgente en este contexto neoliberal de retrocesos, que redobla la victimización. “Pensemos en hogares que están muy desbaratados, muy desorganizados por la situación económica y que, en general, cuando hay esos estremecimientos suele crecer la violencia doméstica. En cualquier circunstancia los hogares populares son los que más sufren, pero la situación de desestabilización del empleo está alcanzando a capas medias. Esto tiene pronunciados efectos sobre las mujeres”, asegura la integrante de Directorio del CONICET. Además, Barrancos entiende que, como ya ocurrió en nuestro país en la década de los ’90, hoy se ha producido “una profunda avería en las circunstancias de millares y millares de hogares en la argentina porque mientras haya patriarcado (la actividad reproductiva y de cuidado) será inexorablemente más gravitante en ocupación, en tiempo y en desvelo para las mujeres que para los varones”. Por último, remarcó que “hay que pensar que toda esta enorme cantidad no remunerada reposa sobre cuerpos femeninos que están más hostilizados con la mengua de ingresos y al mismo tiempo con la perturbación para los propios varones del desempleo. Los varones están especialmente afectados en su mandato masculino. Todo eso hace una composición que afecta sí o sí la cotidianeidad de las mujeres”.

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