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Por Mariano F. Ameghino

Pensar lo impensable: apuntes durante el acontecimiento

¿Adoro la teletransportación?

Son las 4 de la tarde y el sol de la Plaza de Mayo está nublando la cabeza del profesor, pero algo lo alienta ese día, es miércoles y como todos esos días de la semana se va un rato antes de la oficina y corre hacia la dársena, esa que llaman “metrobus” de la Av. Paseo Colón para alcanzar el colectivo 129 ramal 14, agarrar la SUBE y encarar al chofer y decirle “hasta la Jauretche”.

El profesor hace lo que puede para sobrevivir, da clases en un secundario, también en el CBC, entrega informes una vez por semana en una consultora, pero los miércoles de 18 a 22 dicta una materia que lo apasiona en la Universidad Nacional Arturo Jauretche, en la carrera de Trabajo Social.

Allí alrededor de 25 pibes y pibas lo esperan para compartir los contenidos de una asignatura que le permitan seguir avanzando hacia el título profesional. Pero es mucho más que eso, es una experiencia de educación popular, de construcción de soberanía, de poder, de dar vuelta lo establecido.

Las Universidades del conurbano, como la UNAJ, en 10 años han movido el amperímetro, la educación superior en argentina ya no es solo para quien tiene el mandato familiar, económico y las comodidades geográficas, sino que la universidad se ha democratizado con acceso al pueblo, a trabajadoras y trabajadores. Y los docentes también encontraron una posibilidad de insertarse en un mundo que estaba sesgado para becarios y especialistas, maestrandos y doctores. Les profesores universitarios encuentran en su accionar, su condición de trabajadores, quizá como nunca en otra institución de educación. Aquí se forman ciudadanos para transformar el mundo y sus alrededores.

Pero volvamos al profesor en el 129. Se levantó a las 6.30 de la matina, llevo a sus chiques al colegio, tomo colectivos y subtes para dar clases en Caballito, Avellaneda, en colegios secundarios, entregar informes en consultoras y está exhausto. Pero allí va, con su proyector, su celu, su grupo de whatsapp, avisando a los estudiantes que hoy el encuentro es en el aula de la planta baja, Aula 26 edificio Lanteri. La 456 del cuarto piso (por escalera) de YPF ya no va más. La pudieron cambiar porque una estudiante está cursando su cuarto mes de embarazo y las escaleras no son buenas consejeras. ¿Ascensor? No hay.

El exhausto profesor, sin tomar asiento en el ramal 14 del bondi, piensa:

“Uf, la verdad que Charly García, tiene razón, ¡Adoro la teletransportación!! ¿Cómo sería el mecanismo?”

Algo tan sencillo como imposible, apretar un botón, una bomba de humo, un chasquido de dedos y estar en un instante desde el hogar en el colegio secundario de Caballito, en el CBC de Avellaneda, en la plaza de Mayo o en Florencio Varela. “No puede ser tan difícil, hasta Julio Verne pensó en llegar a la luna como algo inimaginable y al final, al final hay recompensa…”, al profesor se le mezclan melodías.

Hoy ese mismo profesor, profesora, colega, trabajador y trabajadora, se levanta de su cama, toma unos mates y en un chasquido enciende su computadora y se “teletransporta”. No viaja, ni bondi, ni subte, ni bomba de humo. Pero se “transporta”. Zoom, Jitsi, whatsapp, meet, google clasroom, youtube, filmora, campus, megas, fibertel, telecentro, movistar, ufff. Estamos exhaustos.

No hay pisos, escaleras, ascensores ni 129. No hay sol que retumbe en la cabeza, es más…no hay sol. No hay embarazo, no hay abrazo, no hay café en el bufet del centro de estudiantes, no hay proyector, ni powerpoint. Pero hay un incesante tránsito por espacios que no se tocan pero se visitan, es una teletransportación que tiene mucho más de “tele” que de “transporte”. Exhaustes.

Los aspectos positivos de llevar adelante esta tarea no son los del tiempo de ahorro en viajes y sudores. Tampoco en el dinero que no se gasta en SUBE o cafés. Los aspectos positivos están en saber que se trata de una tarea excepcional de resistencia para seguir construyendo poder popular, formación de ciudadanes que luchen por transformar el mundo y sus alrededores.

El profesor promete no ansiar más la teletransportación y disfrutar de cada instante en que las circunstancias lo dejen al frente de un aula, con esa magia inexplicable que posee el salón de clases, con el mate, la tiza, el fibrón, el proyector y los textos para trabajar.

En el marco de la pandemia nos hemos puesto al frente exprimiendo la imaginación para que nuestras clases virtuales sean más clases y menos virtuales. Los estudiantes, lejos de mostrar indiferencia no dejaron de aportar, cursar, proponer y participar. El campus amagó con gambetas pero sigue en el equipo, las alternativas que ofrecen las redes sociales fueron utilizadas para tener plan B, C, D… Z. Y acá estamos. Van 10 semanas de cursada y el cuerpo docente está firme, los Nodocentes de la Universidad que más que nunca son NODOS que conectan, reúnen, construyen. Los estudiantes en cada comentario, en cada palabra agradecen la respuesta de un mensaje, de un mail o whatsapp como si se tratara de agua en el desierto. Es que la teletransportación nos dejó sin ese amor áulico que con su magia enamora cuatrimestre tras cuatrimestre.

Mientras tanto el profesor tararea y retoma estrofas del tema de Charly (Fax U). “Pareciera que el genio de García ya sabía de estas cosas”. Entre expresiones que hacen lugar al “Fax U”, “en mi telephone”, el fundador de Sui Generis dice:

No estás completamente inventada
Te falta algo, te falta amor
Te falta ser como son los soldados
Que mueren junto al frente amor”

Y en algún punto, les profesores, les alumnes y les Nodos no quieren pensar que está todo inventado. Nos falta algo, nos falta amor y si de morir se trata que sea frente al aula con la tiza y el pizarrón.

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