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Por Walter José Merkis, Secretario General de FATUN

Es evidente que el mundo nos lleva desde la globalización hacia la automatización, la digitalización y por supuesto el avance fenomenal de la tecnología, nos va llevando hacia un posicionamiento en el que debemos repensar nuestra visión del trabajo.

En efecto, estamos en presencia de grandes anuncios de distintas súper empresas mundiales de la manera en que van a encarar su futuro en los próximos 10 años, lo cual nos lleva a tener que admitir que seguramente vamos a ser testigos de esa transformación.

Esto nos debe llevar a readaptar nuestras mentes a este futuro porque seguramente vamos a tener que cambiar de trabajo porque muy probablemente este que tenemos tal como es tiende a desaparecer, ya sea porque sea reemplazado por la robotización, la automatización o la digitalización, o algún otro medio que surgirá en el arrollador avance de la ciencia y la tecnología.

De hecho, una gran empresa de Tailandia, dedicada a la tecnología y que provee de celulares a la mayoría de las empresas del mundo, que tiene un millón trescientos mil trabajadores, si leyó bien, 1.300.000 laburantes, ya anuncio que en diez años terminara de automatizar totalmente su empresa y por ello dará de baja a la totalidad de esos trabajadores.

Y así sucesivamente, podemos mencionar otros casos similares, pero también somos conscientes que este mismo movimiento, y ese mismo avance de la ciencia y la tecnología va a dar a luz millones de nuevos empleos para los cuales el punto central y crucial será la CAPACITACION, si la capacitación permanente y constante para poder ir a ocupar esos lugares que además pueden ser de corta duración y que haya que volver a prepararse para poder permanecer en el mundo del trabajo y seguir así obteniendo el salario que todavía no ha sido reprogramado ni va a desaparecer, es decir no hay en vista otro sistema para compensar y lograr la subsistencia del ser humano en nuestra tierra.

Pero es evidente que esta carrera es desigual, la población mundial mejora en su expectativa de vida, sigue subiendo en número, la necesidad de lograr la igualdad de género, y la suma de todos al mundo del trabajo hace que este se vuelva escaso para sostener a una población de trabajadores/as que requiere ese salario para sostenerse.

De igual manera, la naturaleza humana se hace presente en la lucha desigual entre capital y trabajo y nuestras miserias quedan expuestas dejando en claro que es una tarea ciclópea poder equilibrar y tener un orden mundial donde sobrevivir se torna muy difícil y complicado.

Entonces nuestra pertenencia a las instituciones universitarias, hace que visualicemos que nuestras casas de estudio son la fuente capaz de lograr y brindar esa capacitación permanente que se requiere para poder enfrentar esta lucha por sostener nuevas capacidades para poder seguir estando en ese mundo del trabajo.

Pero esta es una parte de la tarea, porque junto a esto debemos imaginar cómo sostener ese tiempo en el que debemos estar ocupados en nuestro estudio y no dedicados a la producción o al servicio, y aquí estamos ya en un terreno en el que la economía, la sociología, el derecho y varias disciplinas más deben interactuar para ir encontrando esas salidas que concurran a ir dando soluciones a los planteos en cuestión.

Aquí es necesario mencionar el fabuloso documento que la OIT produjo para la discusión del FUTURO DEL TRABAJO en la conferencia del centenario de su creación en el 2019 y que fue presidida esa comisión por el 1er ministro de Suecia, de quien debo decir que a contrapelo de la creencia de algún sector de nuestra clase media que descree de los dirigentes de los trabajadores, fue el secretario general de los metalúrgicos de Suecia, y en ese equipo de trabajo, reunió más de sesenta referentes de distintas partes y sectores del mundo del trabajo de todo el hemisferio, para presentar ese manifiesto que todos debemos ver, porque tiene partes integrantes que jamás se escucharon ni vieron a nivel tripartito.

Dicho esto, voy a mencionar algo que propone esta comisión en este documento y que requiere de un compromiso y una responsabilidad de todos los países para poder enfrentar ese futuro tan difícil.

Se trata de un APORTE UNIVERSAL AL TRABAJO, que permitiría que el trabajador al cesar en su actual ocupación, cobraría ese APORTE por parte de su gobierno, a los efectos de capacitarse para ocupar su nuevo destino laboral, y así poder seguir su ritmo de vida normal y corriente.

Otro gran plan que ya está en marcha sobre todo en los países Nórdicos, es lograr un entendimiento entre capital y trabajo y con el mismo capital y sin que signifique rebajar salarios, se pueda disminuir las horas de trabajo de cada uno, permitiendo así que más trabajadores puedan desempeñarse produciendo lo mismo.

Pero obvio eso requiere del compromiso y la responsabilidad de entender TODOS por donde pasa el futuro del trabajo.

Luego de esto, podemos volver a un tema mucho más actual y conocido y que hoy frente a la pandemia lo estamos palpando y es el teletrabajo.

Está claro que muchos creemos o vemos esto como algo positivo que nos permite estar en casa y otras ventajas, pero a las pocas semanas de su experiencia, vemos con sorpresa que lo que parecía estupendo se transforma en algo esclavizante además de que nos quita sociabilidad, posibilidad de una cierta independencia y fundamentalmente nos saca claramente la factibilidad de lograr una cohesión colectiva que haga que nuestra fuerza como trabajadores sea respetada y tenida en cuenta por la patronal.

Es aquí cuando el derecho a la desconexión, lo que doctrinariamente se logro desde principios de siglo XX para formar la jornada de trabajo con todos sus alcances, corre serio peligro y debemos ser coherentes en asimilar que nuestra herramienta de defensa que es la organización gremial, y que nos permitió lograr ese gran paso, es la única que nos permitirá mantenerlo y defenderlo, y para ello debemos mantener nuestra permanencia y pertenencia a ella porque indudablemente es la que nos va a sostener con la dignidad que como trabajadores debemos vivir.

Por todo esto, este tipo de tareas debemos receptarlo en el marco de las emergencias y de los mecanismos reglamentarios que deben estar claramente establecidos para que no se rompa el criterio y el concepto de la jornada laboral como tal.

En definitiva, no debemos temer al futuro del mundo del trabajo, no debemos ser tremendistas, debemos si tener nuestra mente abierta y estar dispuestos a los cambios necesarios para poder seguir haciendo de este nuestro mundo un mejor lugar para vivir y seguir desarrollándonos con dignidad y armonía.

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